De beneficiario de la URT a personero (e) de Mocoa: ¡Así fructifica la restitución!

De beneficiario de la URT a personero (e) de Mocoa: ¡Así fructifica la restitución!

De beneficiario de la URT a personero (e) de Mocoa: ¡Así fructifica la restitución!

La historia de Carlos Juanillo llena de orgullo a la entidad y es un ejemplo de cómo, tras reconstruir la vida de las víctimas de despojo y/o abandono forzado, se rehace el tejido social en los territorios para avanzar hacia un país en paz. (Foto: Alcaldía de Mocoa).

Mocoa, 9 de julio de 2024 (@URestitucion). El alcalde de Mocoa, Carlos Hugo Piedrahita Pérez, nombró hace pocas semanas a Carlos Daniel Juanillo, miembro de una familia de campesinos beneficiarios de restitución en el Putumayo, como nuevo personero encargado del municipio. “Los jóvenes merecen oportunidades”, fue la consigna que publicó el mandatario local en sus redes al anunciar el nombramiento de este hijo de la defensa de los derechos territoriales.

Juanillo ha tenido una vida tan estoica como ejemplar, al provenir de una familia que tuvo que resistir el flagelo de la violencia y el abandono forzado de tierras. El viacrucis empieza por el año 2003, en la vereda La Candelaria del municipio de San Miguel, cuando Carlos era apenas un niño.

“Mis padres tenían un bote con motor fuera de borda. Pero en ese tiempo las Farc lo utilizaban sin nuestro permiso, para transportar heridos o cadáveres. Cuando nos levantábamos a las 5 o 6 a.m -que es la hora en que normalmente los campesinos iniciamos labores-, no hallábamos el bote, o lo encontrábamos con sangre”, relató.

“Había un concepto de la guerra aquí, que si encontraban guerrilleros manejando el bote de uno sin permiso, entonces decían ‘ah no, este man es guerrillo’, o si lo manejaban los paramilitares ‘ah no, este man es paraco’. Por eso corríamos muchos riesgos y sentimos miedo por nuestra integridad, lo que llevó a mi papá a decidir que dejáramos la finca botada”, añadió.

Empezaron muchas carencias para la familia Juanillo. El hoy personero (e) de Mocoa lo recuerda como un cambio abrupto, en el que campesinos habituados a una cotidianidad rural, en la que han crecido y trabajado, de repente tienen que pasar a un casco urbano en el que les toca nuevamente estructurarse: “así sea un pueblo, es mucho cambio de lo que era el campo. Ahí mis papás tuvieron que conseguir otros trabajos para sostenernos”.

Ante los trabajos que tuvieron que conseguir sus padres para sostenerlos, los hermanos Juanillo se vieron forzados ‘a madurar biches’. En especial el hermano mayor de Carlos, quien hizo las veces de protector desde una temprana edad.

Trámite con la URT y éxito

No obstante, durante esos años de sacrificios, sus padres escucharon sobre la Unidad de Restitución de Tierras (URT). Aplicaron su solicitud con la entidad, un trámite que devino en demanda ante la justicia. Finalmente, en 2021, la familia obtuvo una sentencia favorable, aunque Carlos tuvo que hacer gestiones para ver el sueño de sus padres cumplido.

“Ya se habían cumplido los dos años en que nos tenían que levantar la medida cautelar en Instrumentos Públicos y no lo habían hecho. Entonces yo hice un derecho de petición. Como no respondieron yo iba a poner una orden por desacato, porque era un mandato de un juez de la República y habían pasado como tres años, un año más del plazo. Cuando me comuniqué con una de las abogadas de la URT, no sé cómo se le hizo el impulso, pero a la hora nos dijo ‘usted ya puede hacer con su finca lo que quiera’”, recordó Juanillo.

Para ese momento, Carlos ya estudiaba Derecho en la Unicervantes, impulsado por una inagotable curiosidad y pujanza que ha sido fuente de su crecimiento. Forjó su carrera entre viajes de más de cuatro horas, desde San Miguel hasta Mocoa, y madrugadas férreas, de levantarse sin sol. De esta manera estoica, este joven ha pasado de la resistencia por recuperar la tierra que le fue arrebatada a los suyos, al empuje legal en defensa de los demás.

“Los dos primeros semestres, gracias a Dios mis papás me ayudaron a pagarlo. El tercero lo logré pagar gracias a que salió la indemnización a víctimas. Ya había aplicado el préstamo del Icetex y este me sale. Y esa es la historia. Ahora estoy gestionando para hacer la especialización con opción de grado. De todas formas ya me radiqué en Mocoa, donde terminé materias”, recalcó.

“No hace mucho el alcalde me llamó. Me dijo ‘¿qué más Carlos cómo estás?’. Yo le dije ‘¿qué más doctor?’ Yo tuve la oportunidad de estudiar con él en la universidad porque éramos casi contemporáneos de semestre. Me dijo ‘lo que pasa es que necesitamos un personero encargado porque la doctora tiene que salir del departamento’. ‘Bueno sí, está bien’”, rememoró.

La restitución empodera

Juanillo considera que la restitución de tierras ha sido fundamental para llegar a este punto de su vida, en el que está cosechando sus primeros logros profesionales. Carlos no solo es hijo de beneficiarios de un proceso que les restableció los derechos territoriales, también ha sido beneficiado por el acompañamiento integral que brinda la Unidad tras las sentencias.

De esta manera, integró núcleos de empoderamiento y reconstrucción social como parte de la Estrategia de Complemento Generacional impulsada por el equipo de Tejidos y Saberes Comunitarios de la Dirección Territorial Putumayo de la URT.

“La restitución ha aportado enormemente en mi vida. Ver felices a mis padres al retornar a su tierra es algo que como hijo también lo llena a uno de satisfacción y le da ganas de salir adelante. Obviamente, los espacios que me ha abierto la URT me han servido también para conocer personas que me han enriquecido, de alguna u otra manera, a nivel personal y profesional”, explicó.

“También con algunos beneficios en que me dieron prioridad. Con el crédito del Icetex, para poder estudiar, se me dio un impulso a partir de la sentencia de restitución que benefició a mis padres. Todo ello ha llevado a mi crecimiento personal, académico y laboral en este momento, me ha llevado a este punto en el que estoy en mis 24 años de edad”, concluyó.

Un futuro promisorio

Si bien hay que tener en cuenta que su nombramiento es provisional, por un tema de fuerza mayor que obligó a la personera anterior a abandonar el departamento, Juanillo ya piensa en los retos de su gestión.

“No hace mucho hicimos un Consejo de Seguridad extraordinario, porque lamentablemente se han dado casos de reclutamiento forzado en el municipio aledaño de Puerto Guzmán, muy cercano. La gente no declara allá, sino que viene a Mocoa porque teme por su integridad. Es muy duro para ellos: cuando uno ha vivido la guerra y le dicen ‘a mi hijo lo reclutaron’, o ‘lo mataron y la Fiscalía no me quiere dar el acta de defunción’, uno conoce la dimensión de lo que ocurre”, dijo.

También hay retos complejos respecto a los habitantes de calle que hay en Mocoa pero que provienen de otras localidades, lo que implicará esfuerzos de articulación con otras alcaldías. Así mismo, un tema recurrente: las víctimas de la tragedia invernal y alud del 2017, que aún no han sido reparadas. Pero los retos son interminables en un departamento como el Putumayo.

Lo cierto es que este es un fruto de la restitución: un fruto humano, el de personas que tras haber superado flagelos de despojo y/o abandono forzado, ahora dedican su estoicismo y voluntad en favor de toda la sociedad.