Obligada a abandonar su hogar tras la violencia que le arrebató a su familia, Leonor Herrera logró la compensación por parte de la Unidad de Restitución de Tierras. Además, su pasión por los dulces le ha permitido reconstruir su vida y llenar de esperanza un pasado marcado por el dolor.
Bucaramanga, 10 de diciembre de 2024 (@URestitucion). En 1991, la violencia marcó la vida de Leonor Herrera González. La guerrilla asesinó a sus padres y a uno de sus hermanos, en la vereda La Ceiba, del municipio de Rionegro (Santander). “Fui obligada a abandonar la finca. Tuve que firmar un documento para transferirles las escrituras de la propiedad a esos hombres, porque me estuvieron buscando y amenazando”, recordó la mujer.
Con tan solo 24 años, Leonor tuvo que vivir la pérdida de su hogar y de su familia. Además de afrontar una responsabilidad inmensa: cuidar de sus dos hermanos menores mientras intentaba reconstruir su vida en Bucaramanga.
Con la voz entrecortada, la hoy beneficiaria de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) expresó: “sentí impotencia, tristeza, resentimiento. Duele pensar en todo lo que tuvimos que vivir”. A pesar del dolor, Leonor y sus dos hermanos no dejaron de luchar, y en 2012 encontraron una esperanza, porque se acercaron a la entidad en busca de justicia y de una oportunidad para cerrar las heridas.
Tras un largo proceso de espera, en que el tiempo puso a prueba su paciencia, Leonor Herrera recibió la noticia que cambió su vida: el fallo fue a favor y su tierra sería restituida. Sin embargo, los recuerdos del pasado la llevaron a tomar una decisión diferente. “No quise regresar. No sentía la presencia de mis papás allí. Sentí miedo, angustia y sentí terror de repetir la historia. Por eso, preferí aceptar una compensación y comenzar de nuevo en Bucaramanga”, relató.
Un tema importante que recalcó Herrera González es el apoyo que ha recibido del Gobierno Nacional, al igual que ayudas como capacitaciones, ferias y terapias psicológicas por parte de la URT.
Transformando el dolor en un dulce sustento
Leonor aludió que siempre ha tenido pasión por los dulces. Por tal motivo, gracias al proyecto productivo que le brindó la Unidad, fundó su emprendimiento llamado ‘Gomys’, que está enfocado en gomitas, masmelos y chocolate.
Su creatividad le ha permitido surgir y ahora hace parte de su sustento de vida. La beneficiaria disfruta creando diferentes diseños para cada mes del año. “Cuando es el Día de la Madre o de la Mujer, realizo los productos en forma de rosas. En octubre diseñé calabazas y todo lo relacionado con Halloween. Ahora en esta época las chocolatinas están moldeadas con la Navidad”, manifestó.
Leonor es una mujer dulce, carismática y se percibe el gran amor con el que elabora cada producto. “El chocolate y el arequipe son mi debilidad. Aprender todo este proceso no solo me ha dado sustento, sino también alegría. Es mi forma de seguir adelante”, dijo con una sonrisa, orgullosa de su emprendimiento.
Hoy, la mujer ve en ‘Gomys’ más que un negocio: es un símbolo de su fortaleza y capacidad de superación. Además, agradece las herramientas y el respaldo que ha recibido en el proceso.
Con su historia, Leonor envía un mensaje de esperanza a quienes han enfrentado situaciones similares: “nunca pierdan la fe. Aunque las heridas del pasado no se borran, siempre hay maneras de reconstruirnos. Yo encontré un nuevo propósito: sigo adelante con dulzura y amor”, concluyó.
Unidad de Restitución de Tierras – Dirección Territorial Magdalena Medio
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