En Cumaribo (Vichada), el municipio más extenso de Colombia, la URT Bogotá llega por primera vez para medir predios

En Cumaribo (Vichada), el municipio más extenso de Colombia, la URT Bogotá llega por primera vez para medir predios

Las acciones en esta zona —con dificultades de acceso, clima complejo y marcada en su época por la presencia de grupos armados ilegales—, representan un esfuerzo significativo para lograr la reparación de las víctimas de despojo y/o abandono forzado.

Las acciones en esta zona —con dificultades de acceso, clima complejo y marcada en su época por la presencia de grupos armados ilegales—, representan un esfuerzo significativo para lograr la reparación de las víctimas de despojo y/o abandono forzado.

Cumaribo, 15 de abril de 2025 (@URestitucion). La Dirección Territorial Bogotá de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), con jurisdicción en el departamento de Vichada, realizó labores catastrales durante 13 días en más de 50.000 hectáreas ubicadas en el municipio de Cumaribo. En concreto, en la inspección El Tuparro, así como las veredas Camareta y El Placer. 

Este lugar fue conocido en su época por ser la vorágine del Frente 16 de la guerrilla de las Farc. También fue sede operativa de narcotraficantes, cuyas actividades fueron la base de la economía regional.

Hay que recordar que en Cumaribo se perpetró la masacre del Planchón de Puerto Oriente (1998), que sembró terror en el sur del municipio, así como la Operación ‘Gato Negro’, el primer intento de las Fuerzas Armadas para dar de baja a alias ‘el negro Acacio’, actor estratégico para las finanzas de las Farc.

Entre 2007 y 2011 se presentan abandonos masivos de predios por cuenta del contundente ingreso del Ejército con la Operación ‘Sol Naciente’, con la que finalmente se dio de baja al ‘negro Acacio’ (1 de septiembre de 2007). Esta situación aumentó con la posterior ocupación militar de los centros poblados, la fumigación de los cultivos de coca y el ingreso del autodenominado Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia a algunas inspecciones.

Una labor compleja pero gratificante

El equipo técnico de la URT Bogotá enfrentó varios desafíos en su misión. Las labores iniciaron a mediados de marzo, entre ellas la georeferenciación y comunicación en 40 predios solicitados en restitución. Algunas jornadas estuvieron marcadas por altas temperaturas, que alcanzaban los 30 grados, mientras que en otras se daban fuertes lluvias.

La topógrafa Erica Rodríguez recordó no solo las distancias recorridas en el vehículo, sino las largas horas caminando, además de las dificultades para el acceso a los predios por las condiciones climáticas, falta de señal para comunicarse con la familia o los compañeros y, en ocasiones, largas jornadas sin alimento.

No obstante, destacó que durante todo ese tiempo estuvieron acompañados por los solicitantes, quienes, en medio de las condiciones adversas, les contaban historias de cuando vivían en ese lugar. Les compartían los recuerdos de su familia, los momentos felices, así como los hechos que les causaron temor y que finalmente, generaron la salida de su territorio. 

“Uno de los solicitantes llevó imágenes de aquellos días. Manifestó que tenía sentimientos encontrados y que era inevitable no sentir nostalgia por los días en los que la vida les sonreía”, relató. 

Por su parte, el topógrafo Jackson Valencia, el más antiguo en estas labores, destacó la responsabilidad del equipo: “cada hectárea medida no es un número, es una familia, una historia, es también la muestra del amor y del compromiso que tenemos por la restitución y por la gente, siempre con determinación para avanzar y finalizar la misión. Nosotros estamos al servicio de las víctimas”.

Diego Rey, también topógrafo, argumentó: “este es un trabajo que requiere de un fuerte esfuerzo físico, más aún mental y ni se diga emocional. Los topógrafos somos, además, los que primero escuchamos a los solicitantes, el primer contacto real que tiene una víctima con la restitución. Necesitamos ser fuertes para absorber la información, para escuchar tantas historias de dolor y aun así no desfallecer”.

Finalmente, la directora territorial de la URT en Bogotá, Martha Liliana Arévalo, elogió la labor del equipo durante esta misión: “no es solo un reto técnico, sino un compromiso con las víctimas de la guerra, que ha dejado huellas de dolor en el país. En especial, en esas zonas apartadas de Colombia, donde la presencia del Estado ha sido mínima. Estas labores catastrales son el principio para devolver esperanza, fortalecer la reconciliación y finalmente construir paz” 

 

 

Unidad de Restitución de Tierras – Dirección Territorial Bogotá

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Línea Gratuita: (+57) 01 8000 913666