Después de perder a su hermano, abandonar su parcela y estar a la deriva con su familia, Luis Alfonso Marín recibió una sentencia que lo acredita como único dueño de su predio y, con ella, más de una decena de beneficios que permitirán que su familia cuente una nueva historia.
Popayán, 23 de febrero de 2018 (@URestitucion). En Timbío, Cauca, entre 1990 – 2001, más de 2000 personas se desplazaron a causa del accionar de las AUC y las Bacrim. Estos grupos amenazaron, persiguieron, desplazaron y extorsionaron a muchos de los habitantes del pueblo.
Entre las 2625 personas que se desplazaron por hechos violentos, se encontraba Luis Alfonso Marín, un campesino que desde niño sabía que su futuro y su felicidad estaba en labrar la tierra; y quien, años después, encontró a la mujer de su vida, para luego conocer, con el nacimiento de sus dos hijos, el amor de papá.
“Recibir una sentencia de restitución donde dice que soy el dueño de mis tierras y además donde aparecen mis hijas y mi esposa me da un gran alivio. Ya puedo estar seguro que mi tierrita es la herencia para mi familia y nunca van a quedar desamparados”, aseguró Luis al momento de conocer el fallo emitido por el juez especializado en restitución de Cauca.
Dos predios denominados El Pino y El Ciprés les fueron restituidos; además, recibirá un subsidio para implementar proyectos productivos en sus tierras. Esto estará acompañado de un programa de formación educativa y productiva, liderado por el Sena, con el fin de asegurar la estabilidad económica de toda la familia y la explotación de las tierras de los Marín.
“La restitución de tierras es un pilar fundamental en la construcción de paz. Hoy, cientos de familias regresan a casa tras haber padecido en carne propia las consecuencias del conflicto armado, en zonas de la geografía caucana en las que la restitución era impensable y la presencia estatal era insuficiente”, aseguró María del Mar Chavés, directora de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) en Cauca.
La vida de la familia de Luis Alfonso, así como la de cientos de campesinos caucanos beneficiarios de esta política de Estado, ha dado un giro positivo.
Gracias al Gobierno Nacional la inclusión en los programas de desarrollo productivo; asistencia en salud; subsidios para construcción de vivienda; atención psicológica; educación para sus hijos; y la formación y emprendimiento para las mujeres, ya sean solicitantes, compañeras y/o cónyuges de solicitantes, han permitido que los colombianos recuperen la esperanza y tengan una proyección de vida, sin miedo y desconfianza.
Estas sentencias que ordenan devolver al campesino su tierra hacen parte del legado del presidente Juan Manuel Santos: la reivindicación de los derechos de las víctimas es, finalmente, una realidad para aquellas zonas del país que tanto han sacrificado a causa de la guerra.

