El Comité Operativo Local de Restitución de Tierras (COLR) se reunió con altos mandos de la Fuerza Pública para evaluar las zonas donde la Unidad trabajará para estudiar 37 solicitudes de restitución de tierras. En zona rural de Ipiales se habían suspendido labores desde el 2017 debido a la presencia de minas antipersonal y munición sin explotar.
Pasto, 13 de febrero de 2024 (@URestitucion). La Dirección Territorial de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) en Nariño consolida su gestión en beneficio de las víctimas de despojo y/o abandono forzado de tierras. Una vez se realizó el Comité Operativo Local (CORL) con representantes de la Fuerza Pública y del Ministerio Público se levantaron las restricciones que existían desde el 2017 para responder a 37 solicitudes sobre predios que al parecer fueron abandonados por la presencia de minas antipersonal y municiones sin explotar.
Bajo el liderazgo de la directoria territorial, Estefany Checa, el equipo de trabajo de la URT en Nariño ha realizado una minuciosa evaluación de las zonas a intervenir en Ipiales junto al coronel Pedro Danilo Murillo, comandante de la Brigada 23 del Ejército Nacional, el procurador Jaime Narváez Martínez, y el mayor Julio Martínez Tunjuelo, comandante encargado de la Policía en el departamento.
Este proceso de evaluación, realizado por el Comité Operativo Local de Restitución de Tierras (COLR), ha permitido determinar las zonas actualmente libres de amenazas a la seguridad de funcionarios y reclamantes. Un avance que ha sido posible gracias al arduo trabajo del batallón de desminado de la Brigada 23 en colaboración con organismos internacionales. Estas áreas están ahora sólidamente respaldadas para su intervención por parte de la URT a lo largo de 2024.
Durante años, los habitantes de Ipiales, un municipio conformado por 69 veredas y seis corregimientos, han soportado los estragos de la violencia y la incertidumbre del conflicto armado. Han visto cómo sus tierras quedaban abandonadas y sus vidas marcadas por el flagelo del desplazamiento forzado.
Por ello, la intervención de la Unidad de Restitución de Tierras representa hoy una esperanza para estas comunidades. Desde el año 2017, los campesinos han anhelado la atención y el reconocimiento de sus derechos, y ahora ven una oportunidad tangible para reconstruir sus vidas y recuperar lo que les fue arrebatado.
Este paso no solo representa un reconocimiento de la urgencia de actuar en beneficio de las comunidades afectadas, sino también un compromiso firme para la justicia y la reparación integral de las víctimas del conflicto en Nariño.
¡Una nueva esperanza para el campesinado de Ipiales!
La URT reitera a todos los colombianos, especialmente a quienes tienen o están iniciando un proceso de restitución, que el trabajo que realizan los profesionales de la entidad es gratuito y no requiere intermediarios. ¡No se deje engañar!

