María Ruth Sanabria: una vida marcada por la violencia y la resistencia que hoy encuentra reparación en la justicia

María Ruth Sanabria: una vida marcada por la violencia y la resistencia que hoy encuentra reparación en la justicia

  • Durante más de 30 años enfrentó persecución por su liderazgo social, pero una sentencia reconoce su historia y ordena restituir sus derechos.

Tocaima, 30 de abril de 2026 (@URestitucion). La historia de María Ruth Sanabria Rueda es la de miles de colombianos que fueron obligados a huir, pero también la de una mujer que sobrevivió a la violencia política más cruda del país y que, tras décadas de lucha, recibe una respuesta del Estado.

Desde los años 80, ella se estableció en San Alberto (Cesar) junto a su familia. Allí construyó un proyecto de vida ligado al servicio público, el liderazgo comunitario y la participación política. Integrante de la Unión Patriótica (UP), administradora de la plaza de mercado y activista social, su compromiso la convirtió en blanco de persecución.

Entre 1987 y 1988 fue amenazada en repetidas ocasiones. La violencia escaló hasta un intento de homicidio: recibió siete disparos en la puerta de su casa. A pesar de denunciar, el riesgo aumentó. Meses después, fue intimidada nuevamente por hombres armados que intentaron obligarla a subir a un vehículo. Ese fue el inicio de un largo camino de persecuciones y desplazamientos.

La tragedia golpeó de nuevo en 1990. Su esposo, Pedro Pablo Echeverri, murió tras una agresión que, según denunció, involucró a un miembro del Ejército. Al exigir justicia, María Ruth fue amenazada de muerte para que guardara silencio.

Lejos de amedrentarse, reafirmó su liderazgo en organizaciones campesinas y sindicales. No obstante, la violencia dirigida contra ella y los integrantes de la UP se recrudeció. En 1994 recibió un ultimátum implacable: disponía de 24 horas para abandonar el municipio o enfrentar graves consecuencias.

Con sus hijos, inició un éxodo marcado por el miedo. Bucaramanga, Bogotá y Arauca fueron refugios temporales en los que enfrentó persecuciones, interceptaciones, amenazas y nuevos desplazamientos. Durante años, incluso evitó ver a su propia madre para no ponerla en riesgo.

En medio de esa huida, tuvo que abandonar los bienes que había logrado: una parcela adjudicada en la parcelación Los Cedros y una vivienda urbana en San Alberto. Ambos predios quedaron en manos de terceros tras su salida forzada.

A pesar de todo, María Ruth no dejó de luchar. Tras salir de Bucaramanga, Santander, se establece en Arauquita, Arauca, en donde continuó su trabajo en defensa de los derechos humanos y llegó a ser concejala entre 2008 y 2011. Su historia es testimonio de resistencia en medio del conflicto armado.

“En el año 2015, mis compañeros me pidieron acompañar una socialización con Restitución de Tierras en Cesar; ese día casi me matan. En el año 2017 me acerqué a la oficina en Aguachica, hablé con el topógrafo, vi cómo estaba abandonada mi finca y presenté otros documentos. Insistí en que no podía volver. Ese día que hice mi declaración me tocó salir de la oficina y tomar un vuelo a Bucaramanga para que no me mataran. El 21 de diciembre del 2024 recibí la llamada donde me indicaron que tenía derecho a la restitución por compensación. Yo me caí de rodillas, le di gracias a Dios, nunca me imaginé que esto podía pasar”, contó entre lágrimas.

La restitución florece en Tocaima

“Más de 30 años después de haber sido despojada, la justicia le da la razón. Un juez de restitución de tierras amparó sus derechos fundamentales y los de su núcleo familiar, reconociéndolos como víctimas de despojo y abandono forzado. La sentencia ordenó la compensación por equivalencia, lo que se traduce en la entrega de dos bienes rurales o urbanos de similares o mejores condiciones a los que perdió, completamente saneados y con servicios públicos garantizados, en el lugar de su preferencia”, indicó Martha Liliana Arévalo, directora territorial de la URT Bogotá. 

El predio entregado en compensación está ubicado en Tocaima, Cundinamarca, municipio reconocido como la “Ciudad de Salud” debido a las propiedades terapéuticas de sus aguas y clima. Hoy Ruth, a sus 64 años, continúa con su rol de liderazgo: actualmente está constituyendo una asociación de mujeres y velando por los derechos humanos de sus compañeros en Cesar y Arauca.

Además, el fallo negó las oposiciones de terceros que pretendían quedarse con los predios y descartó cualquier compensación a su favor, reafirmando la legitimidad del reclamo de María Ruth.

Este fallo es además el reconocimiento de una vida marcada por la persecución política, la violencia sistemática contra líderes sociales y el impacto del conflicto armado en quienes defendieron causas colectivas.

Como parte de la reparación integral, la sentencia no sólo ordena la restitución de los bienes que le fueron arrebatados. También dispone la implementación de un proyecto productivo de cacao a favor de María Ruth Sanabria, como una medida orientada a garantizar su sostenibilidad económica y la reconstrucción de su proyecto de vida.

“La restitución debe traducirse en oportunidades reales. Por eso, el proyecto productivo de cacao que hoy acompaña esta decisión es una apuesta reivindicatoria con la familia de María Ruth: no sólo les permitirá generar ingresos, sino volver a la tierra con dignidad, desde la autonomía y desde la posibilidad de un futuro sostenible”, pronunció Martha Liliana Arévalo durante su vista al predio de María Ruth en Tocaima. 

Este componente busca que la restitución trascienda la entrega material de tierras o bienes, y se traduzca en oportunidades reales de estabilidad, arraigo y generación de ingresos. Así, este caso no solo representa el reconocimiento de sus derechos, sino también la posibilidad concreta de sembrar futuro en un territorio que hoy vuelve a ser suyo.

Unidad de Restitución de Tierras – Dirección Territorial Bogotá

Dirección: Carrera 13a # 29 – 24, piso 5. Línea de Atención: 322 346 3485.