Solicitantes de restitución de El Tarra (Norte de Santander) firman acuerdo de voluntades con la URT Bogotá

Solicitantes de restitución de El Tarra (Norte de Santander) firman acuerdo de voluntades con la URT Bogotá

La directora territorial Martha Liliana Arévalo se reunió en Cúcuta con víctimas provenientes de dicho municipio, con el fin de avanzar colectivamente en 79 casos que le fueron adjudicados a la DT.

Cúcuta, 13 de agosto de 2025 (@URestitucion). La Dirección Territorial Bogotá de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) tiene a su cargo el trámite de 79 solicitudes de predios ubicados en el municipio de El Tarra, en Norte de Santander. Teniendo en cuenta que esta comunidad sufrió afectaciones no solo a nivel individual, sino también a su territorio, el municipio fue escogido como sujeto colectivo por la entidad. En este sentido, se desarrolló junto a la Dirección Social la Mesa Campesina, con el propósito de hacer la identificación y/o caracterización; realizar la suscripción del acta de acuerdo de voluntades con solicitantes que hacen parte de esta colectividad y practicar pruebas.

Es importante tener en cuenta que, con base en la decisión del Congreso de la República, el 13 junio de 2013, de reconocer al campesinado como sujeto político de especial protección constitucional, la URT busca restituir colectivamente a los campesinos y campesinas para avanzar en su reparación.

El reconocimiento del campesinado como sujeto político ayuda a fortalecer la restitución colectiva, una de las acciones de la ruta campesina que la Unidad implementa para atender no solo a un individuo, sino a su comunidad. Algo parecido ya se había hecho en la Ley 1448 de 2011, con una ruta colectiva, pero que solo atiende casos de pueblos indígenas y comunidades afrocolombianas.

“A través de la Mesa Campesina, se fortalecen los lazos de confianza con los integrantes, en favor del compromiso que tenemos por la garantía de derechos de las víctimas de abandono forzado y despojo. Se socializaron elementos clave de la Circular 00027 de 2022 para la aplicación del precedente constitucional que reconoce como sujetos de especial protección a los campesinos, campesinas y trabajadores rurales en todo el proceso de restitución de tierras. Además, se construyen en conjunto alternativas con las que podemos aumentar la presencia de la entidad en los territorios”, informó Martha Liliana Arévalo, directora territorial de la URT Bogotá.

El propósito de estas mesas es conocer la visión del campesinado, sus necesidades, y ante todo garantizar su participación en el proceso, teniendo presente que ellos son quienes conocen las dinámicas territoriales y que la articulación permitirá resultados efectivos que contribuyan a la meta que tiene la Unidad de aportar a la Reforma Agraria.

Contexto histórico del municipio del Tarra, Norte de Santander 

Las solicitudes de restitución están ubicadas a lo largo de la carretera que conduce del casco urbano de El Tarra al municipio de Tibú, en zona urbana y rural: centros poblados de Filogringo, Orú y Versalles, así como en las veredas Kilómetro 77, 84 y Vistahermosa. La perspectiva de sujeto colectivo se incorpora porque existen elementos que así lo confirman, entre ellos: identidad común, lazos organizativos y sociales construidos históricamente, un proyecto de vida compartido, solidario y territorializado, así como una resistencia activa frente a la violencia estructural. En tal sentido, El Tarra es una comunidad históricamente organizada, con memoria, agencia política y voluntad colectiva.

La presencia de un sujeto colectivo con identidad común en este municipio se documenta desde la década de los 30. Una de las primeras organizaciones es el sindicato petrolero SIDELCA. Este proceso inaugura una historia de lazos de cooperación, solidaridad y acción colectiva que se fortalece con el tiempo. Entre 1950 y 1970 se afirma una identidad colectiva a través de la creación de Juntas de Acción Comunal (JAC), tiendas comunitarias y cooperativas en las que la iglesia y la pastoral social tienen un papel fundamental.

Entre los años 70 y 80, se consolidan formas de vida colectiva y participación política. Es así como este conjunto de colectivos organizados se articula a los movimientos regionales y departamentales, entre ellos el histórico paro de 1988. Es de destacar que la comunidad para este momento había trazado un proyecto de vida común basado en la economía campesina, centrado en una agricultura diversa, por lo que El Tarra fue considerado como una despensa agrícola regional y nacional.

El ataque sistemático a sus pobladores, perpetrado por el Bloque Catatumbo de las Auc entre 1999 y 2004, confirma que el objetivo del grupo paramilitar fue desestructurar el tejido social y el modelo comunitario existente. La destrucción de bienes comunes, la persecución de líderes y el desplazamiento forzado afectarían directamente a una comunidad organizada, y no solo a individuos. La resistencia y la reconstrucción de lo comunitario son elementos claves, que reafirman la existencia de un sujeto colectivo en El Tarra. 

Tras el desmonte del proyecto paramilitar, la comunidad retoma y recupera el plano organizativo a través de Juntas de Acción Comunal (JAC) y nuevas formas como el Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA, 2004), al igual que la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT, 2005). Estas iniciativas no solo recuperaron la dimensión participativa y solidaria de la vida comunitaria, sino que hoy expresan la continuidad de un proyecto colectivo arraigado en la defensa del territorio, la autonomía y la identidad campesina.

 

Unidad de Restitución de Tierras – sede Bogotá

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