La perseverancia, sus ganas de salir adelante y el respaldo de la dirección territorial Apartadó de la Unidad de Restitución de Tierras, hicieron posible que Martha Julio, cuente con un proyecto productivo sostenible.
Apartadó, 06 de septiembre de 2023 (@URestitucion). En Nueva Colonia, una zona ubicada en el norte del Urabá antioqueño, vive Martha, una de las primeras mujeres restituidas en la región de Urabá, quien ahora le dedica sus días a la plantación y exportación del cultivo de plátano.
Ella llegó a esta región en 1985, cuando el predio baldío conocido como “La Niña” fue ocupado por varias familias campesinas, quienes lo parcelaron. Ese terreno había sido tomado por la nación como resultado de un proceso de extinción de dominio.
Sin embargo, en la sentencia que emitió el Juzgado Civil Especializado en Restitución de Tierras, se encuentra que entre los años 2001 y 2003, las personas fueron presionadas por grupos al margen de la ley a pagar por las tierras, haciendo imposible la permanencia, y, por tanto, las familias fueron despojadas de la propiedad.
Y todo cambió con la llegada de la Ley 1448 de 2011, porque estas víctimas encontraron una esperanza que se hizo realidad en el 2020, cuando varias familias logran retornar al predio, entre ellas la de Martha Julio.
Cinco años después de la sentencia, esta mujer, que ya tiene 50 años, de mirada brillante y una sonrisa determinada, cuenta que hoy su realidad es otra, porque con el respaldo de la dirección territorial Apartadó de la Unidad de Restitución de Tierras, que le entregó 35 millones de pesos para un proyecto productivo de dos hectáreas, inició un cultivo de plátano, la construcción de una empacadora, un cuarto de herramientas y la organización de canales. Además, la URT la acompañó por más de 2 años con asesorías técnicas y productivas.
En el predio “Niña Linda”, de dos hectáreas con 6683 metros cuadrados, ubicado en la vereda California, Martha tiene una casa amplia construida por el ministerio de Vivienda, su cultivo y, además, recuperó el mismo código IMB, que tenía antes de ser despojada y el cual le permite exportar su producto.
Decidió ponerse al frente de su proyecto y apostar por lo que ya conocía: el cultivo de plátano, cambiando de a poco el banano que ahí estaba sembrado cuando recuperó su propiedad. Semanalmente, exporta entre 45 y 30 cajas y su iniciativa se hizo sostenible con la buena administración, esos resultados le permitieron cambiar su calidad de vida.
Y aunque su hijo le dice que ella está para llevar un ritmo de vida más calmado, Martha no sabe vivir de otra manera, “de lo contrario, enfermaría”, dice.
“No se rindan que esto es duro cuando está en restitución. Después que uno lo logra, es una bendición de Dios y es un esfuerzo que uno debe de hacerlo con mucho amor, y si uno no busca no consigue la forma como hacer el cultivo, hay que tener voluntad. No es meterse la plata al bolsillo, también es invertirle”, asegura Martha desde su experiencia liderando el proyecto productivo.
Ella envió un mensaje a las mujeres que son beneficiarias de restitución de tierras o están a la espera de serlo: “el mensaje para las mujeres es que se metan al cuento, que si se puede, que se pongan al frente de su finca, que, si aprenden, somos capaces de manejar nuestra situación. La que no sabe aprende, porque yo tampoco sabía”.
Y es así como el plátano con el que se alimenta un extranjero, va cargado de una historia de superación, tenacidad y de las manos laboriosas de una mujer campesina del norte de Urabá.
En el municipio de Turbo, se registran 2684 solicitudes de restitución de tierras de las 9.069 que ha recibido la dirección territorial Apartadó de la región de Urabá y Chocó.

